Para las dos de la tarde ya se está cansado. Hace mucho que no juego, que no juegan conmigo. Aureliano llegó tarde, casi siempre lo hace. Pobre Mente, siempre necesitando del mundo para representárselo, para no quedarse sola. Quién sabe si eso sea. Aureliano le pide un bolígrafo a Carmén. Aureliano hará un truco le dice a Carmén, pero ella, no hace más que escuchar sobre la mente, 'no se puede dar cuenta de que las representaciones del mundo sean el mundo'. Carmén voltea, Aureliano sostiene un bolígrafo en la mano, el otro, el que Carmén le dio, está girando por la punta alrededor de la punta del primero. Por un instante la Mente se cae. El bolígrafo gira y gira, qué importa lo demás, qué importan Carmén y Aureliano. El bolígrafo se cae. Que el truco se repita, pide Carmén. Tápate los ojos, no veas, Aureliano dice. Carmén se tapa los ojos, la clase entera se da cuenta, pero Carmén sabe que así son los trucos, se hace cómplice. Cuando al fin los abre el bolígrafo sigue girando, cómo le haces... Es truco... pero qué le hiciste a mi pluma... la embrujé...
Así de fácil se sostienen las cosas.
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