lunes, julio 16
Pinche frío de las tres de la madrugada, a esta hora todos están durmiendo plácidamente en su cama. Siempre fue el otro menos yo. El otro menos yo. A estas horas no se va a terminar el engaño, a ver a quién voy a engañar ahora con mis berriditos delante de un dibujo dentro de una sala con un montón de alemanes y otros personajes. Nada. Siempre fue el otro menos yo. ¿Para qué querría que se dieran cuenta? Todo esto es para ver si la que se da cuenta soy yo. Nada. Para darme cuenta tendría que ser el dibujito. La tarde estuvo lluviosa, no, a la tarde le transcurrió la lluvia, la lluvia se le atravesó. Vamos a escondernos otra vez,
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