Mejor dejamos que la cosa nos pase, que seamos la cosa y ella nos arrastre. ¿Para qué ser la fuerza de ser nosotros? ¿Para no ser el otro que se queda sentado en las escaleras? ¿Acaso no somos también lo otro? No, yo quiero ser yo, pero, si supieras que sólo puedo ser yo y que tú y yo somos yo cuando nos vemos como cíclopes el uno en el otro, el otro en el uno. Vete al diablo y déjame no ser nada.
¿Cuántos días nos faltan (nos sobran, nos quedan) del miércoles al domingo?
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